SOLEMNIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD
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Elevamos nuestra oración por el Papa Benedicto XVI, para pedirle a Dios, dador de todo bien, siga velando con amor y solicitud por su Iglesia, de manera que sea instrumento de salvación para todos los hombres.
Oremos por la Santa Iglesia Católica, para que su unidad en torno a nuestro pastor, el Papa Benedicto XVI, sea un testimonio vivo ante el mundo de la presencia de Dios entre nosotros.
Oremos por el Santo Padre, Benedicto XVI, Vicario de Cristo en la tierra, para que Dios le conceda fortaleza, prudencia y caridad en el servicio a la Iglesia.
Oremos por todos los pastores de la Iglesia: obispos, presbíteros y diáconos, para que sean ejemplo de adhesión incondicional a la Sede de Pedro y su ministerio sea un servicio desinteresado a nuestra Santa Madre la Iglesia.
Oremos también por todos los católicos, para que acojamos con actitud de fe y amor sobrenatural al Papa, Benedicto XVI, y él pueda contar con la adhesión y fidelidad de todos sus hijos. Con la Santísima Virgen María, oremos al Señor. Amén.
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Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo. Bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
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Pese a las muchas dificultades y por más duras que éstas sean, la Iglesia Católica jamás será destruida.
«He aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.»
— Jesús (Mt 28, 20).
¡Jesús, en Ti confío!
El Papa y los Obispos
Cristo, al instituir a los Doce, formó una especie de colegio o grupo estable y eligiendo de entre ellos a Pedro lo puso al frente de él. Así como, por disposición del Señor, san Pedro y los demás apóstoles forman un único Colegio apostólico, por análogas razones están unidos entre sí el Romano Pontífice, sucesor de Pedro, y los obispos, sucesores de los Apóstoles.
El Señor hizo de Simón, al que dio el nombre de Pedro, y solamente de él, la piedra de su Iglesia. Le entregó las llaves de ella (Mt 16, 18-19); lo instituyó pastor de todo el rebaño (Jn 21, 15-17). Consta que también el colegio de los apóstoles, unido a su cabeza, recibió la función de atar y desatar dada a Pedro. Este oficio pastoral de Pedro y de los demás Apóstoles pertenece a los cimientos de la Iglesia. Se continúa por los obispos bajo el primado del Papa.
El Sumo Pontífice, obispo de Roma y sucesor de san Pedro, es el principio y fundamento perpetuo y visible de unidad, tanto de los obispos como de la muchedumbre de los fieles . El Pontífice Romano, en efecto, tiene en la Iglesia, en virtud de su función de Vicario de Cristo y Pastor de toda la Iglesia, la potestad plena, suprema y universal, que puede ejercer siempre con entera libertad.
— Numerales 880-882 Catecismo de la Iglesia Católica.